Trabajar con aseguradoras: lo que todo taller debe saber
En España, la mayoría de las reparaciones de chapa y mecánica derivadas de un siniestro pasan por el sistema de aseguradoras. Para un taller, entender cómo funciona ese sistema marca la diferencia entre cobrar a tiempo y discutir cada factura.
Hay dos formas de trabajar con aseguradoras: como taller concertado (estás en su red oficial y ellos te asignan los siniestros) o como taller de libre elección (el cliente te elige a ti aunque no estés concertado, si su póliza incluye esa cobertura). Ambas son legítimas — la diferencia está en el flujo de trabajo y en quién te paga.
El proceso general de un siniestro funciona así: el cliente comunica el accidente a su aseguradora, ésta abre un expediente con un número único, asigna un perito que valora los daños y emite (cuando está aprobado) un Volante de Reparación. Sólo entonces empieza la reparación. Al terminar, la aseguradora paga directamente al taller — el cliente solo paga la franquicia si su póliza la tiene.
La peritación normalmente la paga la aseguradora (no el taller ni el cliente). Si el taller no está de acuerdo con la valoración del perito, puede solicitar una contraperitación. Y si los plazos no se cumplen, hay que reclamar a la aseguradora — los retrasos no son culpa del taller pero sí los sufre.